Sante Naturkosmetik + Conociendo certificados importantes

Continúo mi búsqueda de productos naturales que mejoren mi bienestar por dentro y por fuera, y poco a poco voy consiguiéndolo. Llevo dos semanas probando mis tesoros y tengo que decir que ni loca vuelvo a Pantene, Fructis o similares.

La marca que he probado es la siguiente:

Sante Naturkosmetik + Conociendo certificados importantes

Es una empresa alemana de productos que contienen únicamente (al loro) sustancias vegetales y extractos y aceites de calidad bio certificada. ¿Quieres saber más…?

Además casi todos los productos cuentan con estos sellos:

Certificado BDIH

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Nos garantiza una cosmética natural controlada.

Resumiendo muy mucho, este sello certifica que los laboratorios utilizan ingredientes vegetales (plantas de cultivo biológico o silvestre) y bajo ningún concepto utilizan organismos genéticamente modificados (los OGM, los transgénicos). Protegen a los animales (no prueban sus productos ni sus ingredientes en ninguna de las fases productivas, ni encargan estas pruebas a otras empresas, ni tampoco usan derivados de animales vertebrados como aceite de visón o de tortuga, colágeno, esperma de ballena o células frescas animales). Además no utilizan colorantes sintéticos, perfumes sintéticos, parafinas u otros derivados del petróleo y no esterilizan ni sus ingredientes naturales ni sus productos finales mediante tratamientos radiactivos. Otra cosa que sé que nos gusta a tod@s, es que prueban sus productos en personas voluntarias. Ya podían tomar ejemplo un buen puñado de marcas ¿eh?

Como veis es un sello muy interesante que para mí es, a día de hoy, un referente. Si en uno de vuestros cosméticos veis este sello, podéis confiar ¡y dormir tranquilos!.
Otras marcas que contienen este sello, además de Sante, son Logona, Neobio, Lavera o Weleda, por citar algunas.

 

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NaTrue es una asociación internacional de productores de cosméticos naturales y ecológicos, sin ánimo de lucro. Su sello, como veréis ahora, puede ser de una, dos y tres estrellas:Imagen

Si tiene una estrella: Certifica que se trata de cosmética natural (por lo menos el 75% del producto es de origen natural).

Si tiene dos estrellas: Se trata de un cosmético natural con ingredientes ecológicos (al menos el 70% de los ingredientes del producto provienen de la producción ecológica controlada según los criterios de Conformidad Europea (CE).

Si tiene tres estrellas: Hablamos de cosmética ecológica, en la cual al menos el 95% de los ingredientes debe provenir de la producción ecológica controlada (esto es todo un reto para los productores).

Cuando en el envase no especifique cuántas estrellas tiene el producto, podremos consultarlo en su página web o contactando con la marca, aunque por lo general si no está clara la puntuación, se toma la de una estrella como válida.

 

¿QUÉ HE PROBADO YO?

Lo primero que he comprado de esta marca han sido dos champús y un gel de ducha, pues intento cambiar en primer lugar las cosas básicas de la higiene personal para, poco a poco, y dependiendo del resultado, ir modificando mi rutina diaria de cosméticos (limpiadoras de cara, tónicos…)

Mi compra la he hecho en esta página: http://www.idun-nature.com (parte de la información que os he puesto anteriormente la he sacado de su web)

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(Descripción de fábrica: Limpia suavemente y aporta renovado vigor al cabello y al cuero cabelludo dañados.
Formulado con valiosos principios activos: ginkgo bio, jugo de aloe vera bio e inulina -acondicionador natural- el cabello lucirá espléndido, suave y flexible.)
Disponible en 200ml, 500ml y 950ml.

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Transparente y poco denso, como podéis ver en la foto. Este champú nos llamó mucho la atención nada más abrirlo porque su olor nos recuerda a una crema irlandesa, tipo Baileys, es muy curioso ¡y apetecible jajaja!

Después del aclarado no se queda el olor, cosa que me ha gustado mucho (no es algo que busque especialmente pero lo agradezco por no mezclar olores entre colonia y otros productos). El pelo queda claramente limpio, sin grasa, hasta “duro” podría decir, la fragilidad parece que desaparece como por arte de magia.

Al escurrir el pelo con las manos en la ducha, da sensación de estar ya casi seco (no deshidratado, sino como si ya le hubiéramos pasado un poco la toalla). Es como si el agua resbalara por él fácilmente, dejándolo casi listo para el cepillado.

A la hora de cepillarlo, y esta es la parte mala para las que somos todo enredos, el cepillo no se desliza tan bien como cuando utilizamos productos con siliconas, por lo que las primeras veces puede hacerse un poco pesado el desenredar el cabello (estamos mal acostumbrados jaja). Esto es sólo hasta que cogemos el tranquillo y la costumbre. De todas maneras, también existen acondicionadores y mascarillas (también con el sello BDIH) que nos facilitan la labor del cepillado, aquí os dejo uno de Logona y otro de Sante, por ejemplo (se abren en ventanas nuevas).

Después de secarlo (yo lo dejo “al viento” o uso secador, según tenga el día) el cabello queda perfecto, ni erizado ni apelmazado: efectivamente y como prometen, el pelo queda suelto y brillante. Y como punto extra que siempre viene bien: ¡me dura más tiempo limpio!

Como extras, he de hacer mención al sello BIO, que también lo tienen el resto de productos que he comprado, el cual certifica que para fabricarlos se ha tenido riguroso cuidado en proteger el medio ambiente en los procesos de producción, en utilizar materias primas y productos acabados que sean biodegradables, y en usar materiales de embalaje que sean reciclables y siempre de manera ahorrativa.

 

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(Descripción de fábrica: Un champú con un frescor cítrico que limpia de forma suave y en profundidad el cabello
y cuero cabelludo. Su fórmula compuesta por principios activos de aloe vera bio, coco bio y aceite de naranja bio, aporta brillo y volumen.)
Disponible en 200ml, 500ml y 950ml.

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Es prácticamente igual al de ginkgo y oliva.
Diferencias con el anterior:
El olor en este caso es exquisito, es brutal. La  naranja y el coco hacen una mezcla explosiva, de repente es verano y estamos de vacaciones en una playa paradisíaca. ¿Sabéis de esos olores que os provocan una sonrisa? Pues el olor de este champú es uno de ellos. Es una pasada lavarse el pelo por las mañanas con él, ¡da vida! ¡de verdad!
La pega es que el olor no se queda conmigo el resto del día tal y como me gustaría. Huele a limpio pero no se aprecian apenas detalles 🙁

El resultado es similar (por no decir igual) que cuando utilizo el de ginkgo y oliva: pelo suelto y brillante, no erizado ni apelmazado, fuerte y en su sitio. No necesito aplicar ningún producto después del cepillado para conseguir un mejor aspecto, como tenía que hacer antes. También me dura más tiempo limpio, y esto me encanta, porque mi fleco durante la noche solía mutar a una especie de mata de pelo grasienta que se abría en mechones jajaja.

En resumen general (hablo por los dos champús), me han gustado mucho. Creo que es lo que mi pelo pedía a gritos: algo que limpie, que limpie y punto. No que me ayude a engrasarlo, o que me lo intente alisar consiguiendo apelmazarlo, o que le intente dar cuerpo y sólo consiga sacarme frizz… Quería este tipo de productos: lo más naturales posible y que se ciñan a la necesidad de mi cabello. Como he dicho, llevo unas dos semanas dándoles uso seguido, y puede pareceros poco, pero es que se nota la diferencia nada más tocarlos. Al primer uso, y si lo probáis me daréis la razón, vuestro pelo no es el mismo. Es más, si los probáis, no querréis volver a las siliconas ni a las marcas que trabajan con derivados del petróleo.

 

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(Descripción de fábrica: Afrutado y suave. Revitaliza los sentidos con su fresco aroma cítrico y deja la piel
tersa y limpia. La valiosa fórmula protectora, con extracto de piña y savia de aloe vera bio,
proporciona una intensa hidratación y aporta una extraordinaria sensación de suavidad en la piel.)
Disponible en 200ml, 500ml y 950ml.

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Increíble, ¡éste no lo cambio ni en broma!

El olor se parece al del champú de naranja y coco, pues tiene ese mismo efecto de “despertar”, cítrico y refrescante, pero eso sí, de una manera muy suave, algo que recuerda a esas cremas para bebés de olores muy ricos pero ligeros. E igual que pasa con el aroma del resto de productos que he probado, no dura apenas en el cuerpo.

La piel queda muuuy suave, cosa que me llamó especialmente la atención desde el primer día, y esta suavidad me ha durado casi toda la jornada y sin echarme crema hidratante.

No hace apenas espuma, ni la mitad de la espuma a la que estamos acostumbrados, pero limpia perfectamente (se nota, no sé cómo explicarlo con palabras, simplemente se nota).

Al ser el tamaño grande, el dispensador es diferente y claramente más cómodo.

¿ALGO MÁS?

Sí, y con esto ya termino 🙂

La marca en sí no es todo lo barata que nos gustaría, lo sé, pero sí es cierto que cunde. Cuando algo es bueno no necesitamos utilizar grandes cantidades, y sí que os puedo decir que, cuando utilizaba por ejemplo el champú de Elvive, me enjabonaba y aclaraba mínimo dos veces, y con estos champús no he sentido la necesidad de hacerlo. Sante cuesta el doble que estas otras marcas, pero nos dura también el doble de tiempo que ellas, así que creo que nos quedamos empatados, ¿no es cierto?

Para desempatar esta puntuación están los sellos que os he comentado al principio, los certificados de que lo que nos estamos echando al cuerpo es sano, es natural, cuida el medio ambiente y nos beneficia en lugar de perjudicarnos. Para mí esto es garantía, es asegurarme una piel mejor y más fresca, ¡y una Nati más feliz :)!

Finalmente, os dejo la imagen de los sellos que tienen estos productos, arriba tenéis el de BDIH y el de NaTrue que os comentaba:

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Y abajo vemos tanto el triángulo de “PE” (el envase es de polietileno, un plástico incoloro, inodoro, no tóxico y reciclable) y el círculo de que está adscrito al Sistema Integrado de Gestión de Residuos de envases usados (irá al contenedor amarillo).

Pues esto ha sido todo, espero no haberos aburrido mucho, he intentado ser breve pero hay mucha información que no quería dejar de lado 🙂

Me gustaría que me dierais vuestra opinión sobre este tipo de entradas extensas, y además…

¿Cuántos de vuestros productos tienen alguno de estos sellos?
¿Conocíais estos certificados antes de leerlos aquí?
¿Habíais probado la marca Sante o alguna que tenga el BDIH?
¿Y otros productos ecológicos?

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